

Papi… no sabés el dolor que tengo. Siento que desde que te fuiste una parte de mí también se fue con vos. No puedo creer que ya no voy a escuchar tu voz, que ya no me vas a dar un beso antes de irte a trabajar o preguntarme cómo estoy. Eras mi persona favorita, mi compañero y el hombre que más amé en mi vida.
Te extraño tanto que siento que el pecho me explota. Daría cualquier cosa por abrazarte una vez más y decirte lo mucho que te amo. Nunca imaginé que me iba a tocar despedirte tan pronto.
Quiero que donde estés estés orgulloso de mí. Te prometo que voy a ser fuerte, aunque hoy sienta que no puedo más. Voy a hacer todo lo que siempre me enseñaste, voy a cuidar de mamá y de mis hermanos como vos querías. No los voy a dejar solos, porque sé que eso es lo que vos hubieras hecho.
Y también te prometo algo más, papi. No voy a dejar de luchar por vos. Voy a pelear hasta que se haga justicia, porque vos no te merecías esto. Vos eras un hombre bueno, trabajador, que vivía para su familia y que siempre daba todo por nosotros.
Gracias por cada abrazo, por cada consejo, por cada beso antes de irte a trabajar y por hacerme sentir la hija más querida del mundo. Todo lo que soy es gracias a vos sos mi orgullo y eso me pone feliz de ser tu hija, tu negra.
Quedate tranquilo mi negro. Yo voy a llorarte todos los días, porque te va a extrañar toda la vida, pero también voy a ser fuerte. Por vos, por la mami, por mis hermanos y por toda la familia. Te amo con toda mi alma y nunca voy a dejar que tu nombre se olvide. Hasta que nos volvamos a encontrar, papi. ![]()

















