
La Policía y la Fiscalía encontraron un depósito lleno de elementos de presunto origen ilícito, con armas, bienes del Estado y hasta una cavidad oculta dentro de la vivienda.
Un allanamiento por delitos contra la propiedad terminó dejando una postal impactante en Santa Lucía. En una casa del barrio Camilo Rojo, la Policía y la Fiscalía se toparon con una gran cantidad de objetos robados y con un escondite subterráneo armado para guardar parte del botín. El operativo estuvo a cargo de la Unidad Fiscal de Delitos Contra la Propiedad, bajo lacoordinación de la fiscal Claudia Salica, con apoyo de la Comisaría 29ª, la Brigada de Investigaciones Norte y peritos de Criminalística.
Cuando los investigadores entraron al inmueble, la escena los dejó sin margen para dudas. En el interior encontraron una especie de cueva acondicionada para esconder elementos y complicar cualquier rastreo. La medida terminó con el propietario detenido y con la causa encaminada hacia una imputación por delitos agravados contra la propiedad. Entre lo secuestrado aparecen seis armas de fuego de distintos calibres y una importante cantidad de municiones, todo bajo custodia judicial.
El procedimiento también permitió recuperar bienes que pertenecen al Estado y al municipio de Santa Lucía. Entre ellos había dos bancos de plaza, un cartel de señalización, un cesto de basura y bolsas institucionales usadas por la comuna. A eso se sumaron dos notebooks con insignias del Gobierno de San Juan, equipos que habían sido destinados a programas educativos. El hallazgo abrió una línea de investigación que podría conectar este depósito con otros hechos delictivos registrados en distintos puntos de la provincia.
La lista de objetos secuestrados es larga y muestra la magnitud del caso. También encontraron televisores, consolas de videojuegos, un dron, herramientas industriales, equipos de comunicación, bicicletas, parlantes, electrodomésticos, máquinas de cortar pelo, cuchillería y prendas de vestir, entre otros elementos. Ahora los pesquisas trabajan para determinar de dónde salió cada cosa y no descartan que detrás de este acopio haya una estructura dedicada a recibir, ocultar y mover objetos robados. Mientras tanto, sigue el relevamiento de lo incautado y la búsqueda de sus dueños legítimos.













