
Amás de una semana del episodio, el terreno de Calingasta continúa marcado por el paso de la camioneta en un área protegida. La causa sigue abierta y el caso reaviva el debate sobre el cuidado del paisaje y el control de accesos.
La Pampa del Leoncito volvió a quedar en el centro de la escena este lunes 17 de agosto, luego de que nuevas imágenes confirmaran que las huellas dejadas por una camioneta siguen visibles sobre el terreno arcilloso de Calingasta. El episodio expone, una vez más, la fragilidad de un espacio protegido y las dificultades para revertir el daño una vez producido.
Las fotos fueron difundidas por la página PaseAndo en redes sociales, con una ironía que no alcanzó para disimular la gravedad de lo ocurrido: “Nuevo atractivo turístico en Barreal, San Juan, Argentina”. Sin embargo, para los vecinos la situación está lejos de generar gracia y volvió a instalar malestar por el impacto sobre el paisaje.
Todo se originó la noche del sábado de la semana pasada, cuando el médico mendocino Agustín Añó ingresó al área protegida en su 4×4 junto con su hijo. La tierra, húmeda y con agua, hizo que el vehículo quedara enterrado unos 25 centímetros, lo que obligó a desplegar maniobras para retirarlo.
La extracción terminó agravando el cuadro: para sacar la camioneta recurrieron a una moto de enduro y quedaron más marcas de neumáticos y pisadas sobre el suelo. En Barreal, la reacción fue inmediata. “Vienen de afuera a hacer daño”, expresaron algunos vecinos al observar el estado del lugar.
Mientras tanto, el Juzgado de Paz de Calingasta mantiene la causa abierta. El juez Andrés Troche ya recibió el descargo del profesional, que fijó domicilio y permanece en libertad. En paralelo, las autoridades analizan cómo retirar el vehículo, incluso con un helicóptero, mientras las huellas continúan a la vista y dejan en evidencia el costo ambiental del episodio.














