Este 7 de septiembre se cumplen 30 años de la muerte de Gilda, la cantante que perdió la vida en un trágico accidente ocurrido en Entre Ríos y que, con el paso del tiempo, se convirtió en una figura venerada por miles de personas.
En Puro Show, Fernanda Iglesias viajó hasta el lugar donde ocurrió el choque y recorrió el santuario que nació de manera espontánea a partir de la devoción de sus fanáticos.
La periodista llegó hasta el kilómetro 129 de la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos, donde el 7 de septiembre de 1996 el micro en el que viajaba Gilda fue impactado de frente por un camión brasileño.
“Acá chocó el micro donde venía Gilda con sus hijos, con su marido, con su mamá y varios de los músicos”, relató Iglesias durante su informe.
El impacto provocó una tragedia: siete personas murieron, entre ellas Gilda, su hija, su madre y varios de los integrantes de su banda. Sobrevivieron su hijo Fabricio y Toti Jiménez, su pareja.
Cómo nació el santuario de Gilda en Entre Ríos
Con los años, el lugar donde ocurrió el accidente comenzó a transformarse en un sitio de peregrinación. “En este lugar donde ocurrió el accidente se realizó un santuario espontáneamente por los fanáticos. Primero dejaron el micro”, explicó Iglesias.
Con el tiempo, la devoción fue creciendo y comenzaron a aparecer personas que llegaban al lugar convencidas de que la cantante podía ayudarlas.
“Empezaron a pensar que Gilda era milagrosa, que concedía pedidos, empezó a venir a pedirle cosas y a dejarle cosas significativas para la gente, para que Gilda les conceda estos supuestos milagros”, contó la periodista.
Actualmente, el predio está compuesto por distintos espacios de homenaje, pequeños altares y una gran cantidad de objetos que los visitantes dejan como parte de sus promesas.
Durante su recorrido, Fernanda Iglesias entrevistó a Carlos Massa, quien compró el terreno donde hoy está el santuario de la cantante.
Carlos llegó inicialmente hasta el lugar por una cuestión personal: buscaba ayuda para su hijo, que atravesaba un grave problema de salud. “Nosotros teníamos un problemón con mi hijo que iba por la tercera o cuarta operación. Él nació con un tumor maligno”, relató Massa.
Su acercamiento a la cantante ocurrió después de escuchar el relato de una nena, que le atribuía milagros a Gilda, cuando estaba aún con vida. “Una nena lloraba contando una historia que la había curado a la mamá con un casete de Gilda en ese momento”, recordó.
A partir de aquella experiencia, Carlos comenzó a acercarse al lugar y con el tiempo terminó involucrándose de lleno en la construcción y mantenimiento del santuario.
“Hay muchas cosas debido a las promesas de la gente. Lo que es la fe, mucha gente deposita en ella su fe y deja una remera, una camisa…”, explicó sobre los innumerables objetos que se encuentran en el lugar.

Un aniversario especial por los 30 años de la muerte de Gilda
Cada 7 de septiembre, el lugar se convierte en escenario de un homenaje. Pero este año tiene una carga especial: se cumplen tres décadas de la muerte de Gilda.
Tal como contó Iglesias, el espacio no cuenta con financiamiento estatal ni con el respaldo económico de una organización. Según explicó, el santuario se mantiene gracias a los fanáticos y fieles que se acercan y realizan colaboraciones voluntarias.















