La Provincia afina el uso del bono internacional y apunta a arrancar con viviendas, rutas y servicios esenciales. El impacto, según estiman, podría traducirse en miles de puestos de trabajo.

San Juan ya tiene en marcha una jugada financiera de peso para encarar uno de los planes de infraestructura más grandes de los últimos años. Con la autorización legislativa para buscar fondos por hasta 600 millones de dólares, el Gobierno provincial empezó a ordenar qué obras irán primero cuando el dinero esté disponible. La prioridad, claro, pasa por el bolsillo y el techo de miles de familias sanjuaninas.
En ese esquema, una parte fuerte de los recursos se volcaría a la construcción de barrios nuevos y a una línea de créditos para quienes ya tienen terreno y necesitan levantar su casa. La idea inicial habla de 30 barrios repartidos en distintos puntos de la provincia, con 1.500 viviendas en la primera etapa. Desde Infraestructura explicaron que cada complejo arrancaría con 50 unidades, aunque la base quedaría lista para crecer después, si la demanda lo pide.
Al mismo tiempo, el Instituto Provincial de la Vivienda volvería con una modalidad muy pedida por los sanjuaninos: los créditos individuales para construir. La meta oficial es llegar a unas 1.000 operatorias para familias que tengan su lote pero no puedan avanzar solas con la obra. En criollo, una ayuda concreta para que el sueño de la casa propia no quede en la nada.
El cronograma que maneja el Ejecutivo marca que el llamado “Bono San Juan” se colocaría en los mercados internacionales cuando se terminen los pasos administrativos que todavía faltan. Si todo sale como esperan, los fondos podrían empezar a entrar entre diciembre y enero, y con eso arrancarían las licitaciones y los trabajos en los primeros meses del año que viene. No es un detalle menor: el timing puede definir cuándo empiezan a verse las máquinas en la calle.
Pero el plan no se queda solo en viviendas. También incluye obras viales, mejoras en la red de riego con la impermeabilización de canales y nuevas inversiones en agua potable y cloacas. Además, la Provincia apunta a corredores estratégicos que sirvan como alternativa a las rutas nacionales más cargadas, para aliviar el tránsito y mejorar la conexión entre departamentos. Según las estimaciones oficiales, el combo de obras podría generar entre 4.000 y 5.000 empleos, entre puestos directos e indirectos, un empujón fuerte para la actividad local.
Mientras espera la aprobación definitiva de los organismos nacionales para salir al mercado, San Juan ya trabaja en los proyectos ejecutivos y en el armado del Master Plan de Infraestructura. La apuesta es grande y ambiciosa: más casas, más trabajo y mejoras concretas en servicios que hacen falta en el día a día. Si se cumplen los plazos, la provincia podría entrar en una etapa de movimiento intenso, de esas que se sienten en la calle y también en el bolsillo.















