En el próximo trimestre podrían generarse complicaciones con las típicas tormentas en la provincia. Por qué es importante la vigilancia.

No sólo el derrame hídrico presenta un panorama de incidencia extraordinaria en San Juan, sino que especialistas llaman a prestar atención a las tormentas veraniegas en San Juan. Esto tiene que ver con su impacto en el llano de la provincia y con la suma a los caudales de canales, ríos y embalses que ya estarán impactados por el derrame hídrico de la Cordillera.
“Todos los modelos han confirmado un fenómeno El Niño que es el más intenso de los que tiene registro. Recordamos que se vincula a una anomalía de la temperatura superficial del mar en el Océano Pacífico Ecuatorial y que, de acuerdo a mediciones promedio, marcan un aumento de 3.5° pero en algunos sectores fue de 8°. Eso es histórico porque las variaciones eran de un poco más de 1° y por ello, generó que gobiernos y los organismos pertinentes estén tomando medidas. Creo que la vigilancia es lo fundamental, con un monitoreo de su evolución”, expresó a Diario La Provincia SJ, el climatólogo Germán Poblete.
Este fenómeno, de características extraordinarias, genera sus desafíos aunque Poblete destacó que la provincia cuenta actualmente con ventajas importantes para la gestión de los excesos de agua. “Este Niño está superando el registro de los fenómenos precedentes que impactaron en San Juan. Eso nos lleva a inferir que se van a superar los datos precedentes y a comparación de los impactos anteriores. Podría ser mayor y en ello, destacó que San Juan cuenta con diques que podrán contener gran parte del derrame y se necesitará, por supuesto, una planificación de la distribución para generar alivio a esas estructuras”, expresó.
Las tormentas y lo imprevisible
Para Poblete, no debe quitarse la vista de la probabilidad de tormentas y sus características en el próximo trimestre en San Juan
“El Niño va a durar aproximadamente hasta Otoño del 2027, Como el océano seguirá con altas temperaturas, es esperable que haya mayor cantidad de de agua precipitable. Por lo tanto, en el llano de San Juan y durante noviembre, diciembre y enero se pueden esperar precipitaciones fuertes y que se van a sumar al derrame del río”, puntualizó.
Con esto, también podrían presentarse complicaciones. “Que haya más derrame en el río San Juan es buena noticia porque llevamos años con poco recurso para regar los cultivos, por ejemplo, entre otras implicancias. Pero son las tormentas, en general y en el verano sanjuanino, las que son más bien perjudiciales porque traen granizo o bien aluviones”, precisó.

Los antecedentes del fenómeno El Niño en San Juan
Poblete referenció que los precedentes de un fenómeno El Niño con intensidad se ubican en 1941, 1980, 1987 y 1997 y el registro más antiguo logrado data del 1877.
Acerca de su impacto en el derrame del río San Juan, tras deshielos, tiene este historial:
• en 1941 influyó en que hubiera un derrame de 5.100 hectómetros cúbicos,
• en 1953, el derrame fue de 3.868 hectómetros cúbicos,
• en 1987, se logró 4.700 hectómetros cúbicos,
• en 1997 casi 4.000 hectómetros cúbicos,
• en 2015, con 2229 hectómetros cúbicos
Ante una situación tan particular como dinámica, Poblete llamó a mantener la atención en el comportamiento del fenómeno. “Es clave que haya vigilancia, para estar preparados y prever respuesta ante lo que se presentará, sin que podamos modificar la fuerza de las tormentas en sí mismas”, dijo.















