El sismo tuvo su epicentro a 10 kilómetros de profundidad cerca de la isla de Flores y provocó derrumbes, réplicas de hasta 6,3 y la evacuación de miles de pobladores hacia zonas elevadas.

Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió este viernes la costa de la isla de Flores, en el este de Indonesia, desatando momentos de pánico entre la población y activando una alerta preventiva de tsunami. Según reportó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento telúrico se registró a una escasa profundidad de 10 kilómetros y tuvo su epicentro a 68 kilómetros al norte de la ciudad de Ende. Aunque las autoridades aún no han precisado si hay víctimas fatales, se confirmaron severos daños estructurales en viviendas y edificios en distintas localidades de la región.

Tras el temblor principal, la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) emitió de inmediato la alarma marítima ante la posibilidad de olas de casi un metro de altura en las costas de Ende, lo que se conoce como un tsunami. Si bien la alerta fue desactivada al cabo de una hora tras monitorear los mareógrafos, el organismo recomendó a los más de dos millones de habitantes de la isla trasladarse hacia zonas altas de manera preventiva. El fenómeno estuvo acompañado por una seguidilla de réplicas que alcanzaron magnitudes de entre 5,5 y 6,3, provocando el colapso de infraestructuras en ciudades como Ruteng y Talibura.

Ubicada sobre el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad tectónica y volcánica del planeta, Indonesia es propensa a este tipo de catástrofes de manera recurrente. La isla de Flores arrastra además el trágico antecedente de diciembre de 1992, cuando un sismo de magnitud 7 desencadenó un tsunami devastador que se cobró la vida de unas 2.500 personas en la misma región suroriental











