
El presidente de Estados Unidos sostuvo que “se está considerando seriamente la destrucción total y la muerte segura de zonas y grupos de personas que hasta ahora no se habían tenido en cuenta como objetivos”
La octava jornada de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra el régimen de Irán comenzó este sábado con nuevos bombardeos sobre Teherán, donde se reportó un incendio en el Aeropuerto Internacional de Mehrabad y ataques iraníes dirigidos a Tel Aviv. Washington, en paralelo, evaluó el viernes medidas para contener la escalada de los precios de la energía.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que, en la madrugada, lanzaron una nueva ola de ataques “a gran escala contra la infraestructura del régimen iraní en Teherán”. En el marco de la ofensiva conjunta con Estados Unidos. Unos 80 aviones de combate israelíes atacaron y destruyeron el búnker militar subterráneo del fallecido líder iraní Alí KHamenei, según reportes militares.
Irán, por su parte, lanzó una nueva serie de ataques contra “el corazón de los territorios ocupados y Tel Aviv”, según la agencia de noticias Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica.
El presidente estadounidense Donald Trump descartó el viernes cualquier posibilidad de diálogo con Irán mientras no se produzca una rendición del régimen. “No habrá ningún acuerdo con Irán salvo la rendición incondicional”, publicó el mandatario en su plataforma Truth Social.
En medio de la volatilidad en los mercados, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, indicó el viernes que Washington analiza la posibilidad de retirar más sanciones sobre el crudo ruso para mejorar la oferta global y contener el alza de los precios del petróleo, impulsados por la guerra en Irán.















