Pedro Sánchez presentó en Dubái un plan para blindar a niñas y niños de contenidos nocivos, con verificación de edad y responsabilidad legal para plataformas.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció este martes desde la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái que su Ejecutivo impulsará una prohibición del acceso a las redes sociales para menores de 16 años, en el marco de un paquete de medidas orientadas a reforzar la protección de niñas, niños y adolescentes en entornos digitales. El planteo se inscribe en un debate ya abierto en varios países europeos, que buscan limitar el impacto de contenidos violentos, sexuales y adictivos en la vida cotidiana de las infancias.
Sánchez sostuvo que las plataformas digitales deberán implementar sistemas efectivos de verificación de edad, que vayan más allá de las declaraciones voluntarias de los usuarios, y anticipó cambios legales para avanzar sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas. “Nuestros hijos están expuestos a un espacio de adicción, abuso, pornografía, manipulación y violencia. Ya no lo aceptaremos más”, afirmó el mandatario, al presentar una iniciativa que se alinea con experiencias internacionales recientes, como la de Australia, y con discusiones en curso en Francia, Grecia y otros países de la Unión Europea.
La propuesta implicaría elevar de hecho la edad mínima para usar plataformas como TikTok, Instagram, X (ex-Twitter) o Facebook, que actualmente fijan por sí mismas un límite de 13 años, aunque con escasa fiscalización.
Sánchez subrayó que no bastarán “casillas de verificación” donde los usuarios declaran su edad: las redes deberán contar con sistemas eficaces de verificación real para garantizar que los menores no puedan registrarse ni acceder sin autorización parental.

La iniciativa española se produce en un momento de profundo debate global sobre el impacto de las tecnologías digitales en la salud mental y el desarrollo de niñas y niños, y se suma a propuestas similares en países como Reino Unido, Francia, Portugal, Grecia y Dinamarca. En algunos casos las discusiones están en fases iniciales, pero comparten la preocupación por la proliferación de contenidos nocivos y la ineficacia de los métodos actuales de control de edad.














