La aparición de peces muertos en el Dique San Agustín volvió a generar alarma en Valle Fértil. El municipio confirmó el episodio y solicitó de manera urgente la intervención de autoridades provinciales para determinar las causas, en un fenómeno que se repite con frecuencia en el principal espejo de agua del departamento.
Según informó la Municipalidad de Valle Fértil a través de un comunicado oficial, en las primeras horas de la mañana del martes 7 de abril se dio aviso a la Dirección de Conservación e Hidrobiológico, dependiente de la Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia.
El objetivo fue poner en conocimiento la mortandad de peces registrada en el dique y pedir un monitoreo urgente del agua.
Desde el área ambiental municipal indicaron que “se solicitó específicamente la medición de parámetros clave como el oxígeno disuelto, además de otros estudios que permitan establecer las posibles causas del fenómeno”.
Finalmente en la mañana de hoy se tomaron las muestras se tomaron muestras de agua para análisis físicoquimicos con la finalidad de determinar el estado ecológico del cuerpo de agua, ante la situación de mortandad de pejerreyes que se dió en las últimas horas.


Los antecedentes en el dique vallisto
Este tipo de episodios no es nuevo en el Dique San Agustín. A lo largo de los años, se ha convertido en el embalse con mayor recurrencia de mortandad de peces en la provincia. A diferencia de otras represas, este dique se alimenta principalmente de agua de lluvia, lo que lo vuelve especialmente vulnerable en períodos de sequía.
Especialistas han explicado en reiteradas ocasiones que, cuando disminuyen las precipitaciones, el nivel de agua baja considerablemente. Esto provoca un aumento de la temperatura, menor profundidad y escasa circulación. A su vez, se acumulan sedimentos como greda y se produce una proliferación de algas, generando un ambiente con bajo nivel de oxígeno. Este conjunto de factores termina afectando directamente a la fauna ictícola
El último antecedente cercano se registró en febrero de 2024, cuando vecinos alertaron sobre la presencia de peces muertos y las autoridades realizaron un relevamiento en el lugar. En ese momento, se implementó el uso de una autobomba para favorecer la circulación del agua. Episodios similares también ocurrieron en 2023, a fines de 2022 e incluso existen registros desde 2012.
Como medida para mitigar el problema, en diciembre de 2024 se instaló una balsa oxigenadora en el dique. Este dispositivo, equipado con un motor alimentado por energía solar, permite recircular el agua y mejorar su oxigenación.
Pese a estas acciones, la reaparición del fenómeno vuelve a encender las alertas en la comunidad y pone el foco en la necesidad de soluciones sostenidas frente a un problema ambiental que, lejos de desaparecer, se repite con el paso del tiempo.















