Tras 17 años de espera, el proyecto aurífero Hualilán inició formalmente su etapa productiva y marca un nuevo hito para la minería de San Juan. Con una inversión que ya supera los $40.300 millones —cerca de 28 millones de dólares—, la reactivación del yacimiento genera empleo, contratos locales y movimiento económico en los departamentos de Ullum y Calingasta.
La confirmación llegó de la mano de Sonia Delgado, referente del proyecto en la provincia y representante de Challenger Gold, quien informó que esta semana comenzó el envío de mineral desde la mina hacia la planta de procesamiento ubicada en Calingasta. Se trata del primer paso operativo concreto luego de casi dos décadas, en un contexto que el sector define como estratégico para la actividad minera local.

Actualmente, el procesamiento se realiza a un ritmo de alrededor de 300 toneladas diarias, muy por debajo del máximo autorizado de 1.000 toneladas. Según explicaron desde la empresa, la decisión responde a una puesta en marcha gradual, priorizando la seguridad, la logística y el ajuste de los procesos. En ese marco, avanza la instalación de un puente Bailey y obras complementarias que permitirán consolidar el circuito de transporte, junto con controles viales, desvíos y presencia permanente de servicios de emergencia.
El impacto en el empleo ya es visible: el proyecto trabaja con 24 empresas contratistas —12 en cada departamento— y genera 149 puestos indirectos a través de proveedores. Un dato destacado es que la totalidad de la mano de obra y de los proveedores involucrados son sanjuaninos, lo que garantiza que la inversión tenga un efecto directo sobre las pymes y los trabajadores de la provincia.
Desde la compañía remarcaron que el inicio de la producción no está ligado únicamente al buen momento del precio internacional del oro, sino a un proceso sostenido de trabajo técnico y gestión en años complejos para la actividad. En ese sentido, señalaron que San Juan vuelve a mostrar capacidad para llevar proyectos mineros desde la exploración hasta la operación, con respaldo institucional y previsibilidad.
El lunes 23 quedó marcado como una fecha clave para la empresa, al concretarse el arranque formal de las operaciones sin inconvenientes logísticos. El próximo objetivo es alcanzar la primera colada de doré, paso que consolidará a Hualilán dentro del mapa minero argentino. Mientras tanto, continúan las gestiones finales de permisos y el desarrollo de la infraestructura necesaria, con un horizonte de seis meses para completar las obras viales principales.
Por ahora, la estrategia es clara: crecer sin apuros, asegurar cada etapa y convertir a Hualilán en un proyecto sostenible en el tiempo, capaz de aportar empleo, inversión y desarrollo a la provincia.














