En el corazón del Barrio Valle Grande, la calma de la madrugada del domingo se rompió con un milagro que quedó grabado en la memoria de todos. Cerca de las 03:53 horas, un llamado al 911 alertó sobre una mujer de 37 años con contracciones casi cada minuto, a punto de dar a luz.

Ante la imposibilidad de una rápida llegada del traslado sanitario, los oficiales de la Comisaría 35° dieron un paso al frente para hacerse cargo. El Oficial Ayudante Agustín Amarfil, junto al Cabo Fabricio Domínguez y el Cabo Leandro Álvarez, transformaron aquella vivienda en una verdadera sala de parto, combinando calma y conocimientos de primeros auxilios para recibir a la recién nacida.
Los primeros llantos de la beba resonaron en el barrio momentos antes que el equipo de emergencias médicas arribara, constatando que tanto mamá como hija estaban en perfecto estado. Luego, ambas fueron trasladadas al Hospital Rawson para el seguimiento postnatal correspondiente.
Los vecinos del Barrio y la Policía destacaron la valentía y preparación de estos tres uniformados, que una vez más demostraron que su compromiso va más allá de proteger: también salvan vidas de manera inesperada y heroica.
















