La justicia le sentenció 8 años de prisión, pero la familia de la víctima apelará y solicitará que se amplíe la condena, ya que los daños y secuelas que dejó sobre la joven son daños irreversibles.

A cuatro meses y medio de que el caso fuera denunciado y provocara alto impacto por la gravedad que reviste, la Justicia condenó a 8 años de prisión efectiva al sujeto que violó y embarazó a su prima, una chica de 18 años. Fue en el marco de un juicio abreviado, en el que el imputado reconoció la comisión del abuso sexual con acceso carnal, que le endilgaba la fiscalía.
El 4 de abril, el sentenciado fue detenido y, tras ser formalizado su caso, recibió la prisión preventiva. Por ese motivo, llegó al juicio estando en detención y, aún así, se las arregló para entorpecer el proceso. Es que según relataron fuentes judiciales, el abusador se negó a ser trasladado a Tribunales y debió ser llevado por la fuerza pública a la sala de videoconferencia del Servicio Penitenciario.
Con el acusado conectado vía Zoom y bajo la representación de Filomena Noriega, se llegó a un acuerdo con la fiscalía. Si bien el mínimo eran 6 años por el delito en cuestión, el fiscal Mario Panetta y su ayudante fiscal -Verónica Recio- hicieron pesar el daño psicológico sufrido por la víctima -que presentó un alto estrés post traumático- y, por tanto, elevaron la pena dos años más.
Si bien se negó a colaborar con el proceso, DANTE ANIBAL BUSTOS reconoció haber sido el autor de la violación y aceptó el castigo que le representará una larga estadía tras las rejas. En la audiencia que presidió el juez Pablo León, quien homologó el acuerdo, se estableció que el sujeto perpetró el aberrante acto el 25 de enero de este año. Fue en el contexto de un cumpleaños familiar, cuando sorprendió a la jovencita en el baño.
La niña, que acababa de cumplir 18 años, fue abordada por su primo, a quien apenas conocía. “Se le metió a la fuerza, la abusó y le quitó la virginidad”, señalaron las fuentes. Producto del ataque sexual, la chica quedó embarazada y lo supo cuando cursaba la décima semana de gestación. Días atrás, en un centro de salud de 9 de Julio, a donde acudió por un dolor, le indicaron que tenía gastritis. No obstante, tiempo después descubriría la verdadera razón.

DANTE ANIBAL BUSTOS
Ante el descubrimiento, la joven confesó haber sido víctima del ataque sexual. Se llevó adelante una Interrupción Legal del Embarazo, como está previsto por ley y se inició la investigación penal, que culminó con la elevación a juicio. La prueba clave para el caso fue el cotejo de ADN, tanto de la víctima como del victimario.
Acorde se supo, el estudio a las muestras arrojó cerca de cinco billones de probabilidad de compatibilidad genética. Ello significó que el sujeto era el padre biológico del embrión, lo mismo que las fechas de embarazo coincidían con el día del ataque.
A pesar que a lo largo de la instrucción, el acusado negaba la agresión sexual y aseguraba que se había tratado de una relación sexual consentida, los testimonios y pruebas como que ni siquiera estaban agendados en sus teléfonos celulares, pues no se conocían, fueron fundamentales para la sostener la acusación en su contra.
Finalmente, acorralado por las pruebas y en tiempo récord para la Justicia, pues sólo pasaron cuatro meses desde el estallido del caso, el abusador confesó haberlo hecho y decidió recibir la pena. Aunque transcurrió más de una hora para que se conozca la sentencia, tras idas y vueltas, la tensión continuó en la sala de Tribunales porque la madre de la víctima, que conoció detalles de la agresión sexual se descompensó en el recinto.
Debió ser atendida por personal médico en la sede judicial y más tarde fue llevada hasta su casa, situada en un lugar alejado de la provincia; por lo que debió ser trasladada en el autor particular de los agentes judiciales que participaron del proceso.















