Rocío Florencia Echegaray fue arrestada otra vez este viernes, ahora acusada de intentar llevarse mercadería de un comercio del microcentro. Comerciantes y empleados ya no disimulan el hartazgo ante una seguidilla que no afloja.

El nombre se repite una y otra vez en los expedientes y en la bronca de los comerciantes: Rocío Florencia Echegaray. Esta vez, la mujer de 31 años volvió a quedar detenida este viernes en pleno microcentro sanjuanino. La acusan de haber intentado llevarse sin pagar fiambres, quesos, productos de higiene y alfajores de La Boutique del Jamón, en Laprida y avenida Rioja. La secuencia terminó con intervención de la División Policía Ciclista, que llegó al lugar después de una aprehensión civil y concretó el arresto.

La causa quedó en manos de la UFI de Flagrancia, según confirmaron fuentes policiales y judiciales. Pero lo que más ruido hace no es solo este nuevo episodio, sino el prontuario inmediato que arrastra la acusada. El 12 de mayo fue detenida junto a otra mujer tras el escándalo de Casa Avellaneda, un hecho que incluyó insultos, amenazas, golpes y hasta palazos cuando las empleadas quisieron frenar la fuga con prendas de vestir. Después, el 20 de junio, volvió a caer por un presunto robo de ropa deportiva en un local de Avenida Libertador. En esa ocasión, la Policía la encontró durante un operativo y recuperó la mercadería denunciada.
Menos de un mes más tarde, Echegaray quedó otra vez esposada por una maniobra muy parecida. En el centro, la paciencia se agotó hace rato y el malestar crece entre quienes trabajan todos los días detrás del mostrador. La sensación que circula entre comerciantes y empleados es clara: una y otra vez aparece el mismo nombre, con causas nuevas y el mismo final. Ahora será la Justicia la que deba resolver el futuro de estas actuaciones, mientras en los negocios del microcentro la pregunta sigue flotando: hasta cuándo.















