
La situación judicial del albañil de 27 años detenido en Santa Lucía se tornó sumamente comprometedora tras incorporarse una prueba científica determinante en la causa que lo investiga por violar y embarazar a su prima hermana durante una reunión familiar. Según informaron fuentes judiciales, un peritaje de ADN de alta precisión confirmó de forma categórica que el perfil genético del sospechoso coincide con el del feto de diez semanas que gestaba la víctima, desarticulando la principal estrategia de la defensa y dejando al imputado a un paso del juicio oral.
El imputado, identificado por sus iniciales D.B., permanece tras las rejasdesde principios de abril, enfrentando cargos por el delito de abuso sexual con acceso carnal, impulsados por el fiscal Mario Panetta y la ayudante fiscal Verónica Recio, representantes de la UFI CAVIG. En una audiencia reciente, el juez de garantías Javier Figuerola avaló la solicitud del Ministerio Público Fiscal y resolvió prorrogar la prisión preventiva del obrero de la construcción por el término de dos meses en el Servicio Penitenciario Provincial, rechazando el pedido de externación de la abogada defensora, María Filomena Noriega.
El calvario de la denunciante, una joven de 18 años, comenzó a salir a la luz tras un largo periodo de silencio motivado por el trauma. El ataque ocurrió en enero pasado en una vivienda santaluceña, en el marco de un festejo que reunió a parientes que llevaban años sin verse. La víctima descubrió la gestación al asistir al médico por continuos malestares físicos. Luego de radicar la correspondiente denuncia penal ante las autoridades judiciales, la joven manifestó su voluntad de acogerse al protocolo de interrupción legal del embarazo (ILE), material genético que posteriormente sirvió para el peritaje clave.
Según la reconstrucción del hecho efectuada por la fiscalía, el ultraje se perpetró cuando la chica se dirigió a un sanitario apartado de la propiedad con intenciones de cambiarse de ropa. El acusado la habría seguido de manera sigilosa, bloqueando la puerta trasera para someterla por la fuerza aprovechando el murmullo de la fiesta.
Mientras la defensa técnica insiste en que las dimensiones del lugar hacían inviable el delito sin alertar al resto de los invitados, para los investigadores, la coherencia del relato de la víctima y la contundencia de la compatibilidad del ADN vuelven irreversible la imputación.














