Un informe reciente encendió la preocupación por la situación financiera del PAMI al revelar que las transferencias nacionales destinadas al organismo registraron una caída real del 54,4% durante los primeros meses del año, en comparación con el mismo período del año anterior.

Según el reporte, el análisis contempla el impacto de la inflación sobre los fondos enviados por el Estado nacional, por lo que la baja representa una reducción significativa en los recursos disponibles para el funcionamiento del sistema de salud destinado a jubilados y pensionados.
Especialistas advirtieron que esta disminución presupuestaria podría tener consecuencias directas sobre las prestaciones médicas, la cobertura de tratamientos, la compra de medicamentos y los pagos a prestadores de salud. Además, remarcaron que la situación ocurre en un contexto marcado por el aumento sostenido de los costos médicos y una creciente demanda de servicios por parte de los adultos mayores.
Desde distintos sectores vinculados al sistema previsional y sanitario expresaron preocupación por la incertidumbre que genera el descenso de las partidas nacionales, señalando que podría afectar el acceso de miles de afiliados a servicios esenciales y programas de atención.
El informe también sostiene que el ajuste impacta en una de las áreas más sensibles del sistema público, reavivando el debate sobre el financiamiento de la salud para jubilados en la Argentina y las consecuencias de las políticas de recorte impulsadas por el Gobierno nacional.
Mientras tanto, referentes del sector advierten que, de mantenerse esta tendencia, podrían profundizarse las dificultades para sostener la calidad y continuidad de las prestaciones que reciben millones de jubilados y pensionados en todo el país.















