Este proceso se realizará durante este mes de marzo. Se trata de una obra clave para la seguridad vial.
En marzo, la Provincia avanzará con una intervención clave para la seguridad vial del Gran San Juan: se licitará la construcción de una nueva rotonda en la intersección de la Ruta Nacional Nº 20 y la Ruta Provincial Nº 108 (calle Gorriti), en el departamento Santa Lucía. La obra responde a una decisión del gobernador Marcelo Orrego ante la alta tasa de siniestralidad registrada en este punto en los últimos años y a la necesidad de ordenar uno de los accesos más transitados a la Capital.

La intersección actual presenta un elevado nivel de conflictividad vial, con frecuentes accidentes que ponen en riesgo a quienes circulan diariamente por este corredor estratégico. La nueva infraestructura permitirá reducir significativamente esos riesgos y mejorar la fluidez del tránsito en un sector clave para la conectividad del este provincial.
La obra se ejecutará desde el Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía mediante un convenio firmado con Vialidad Nacional. En ese marco, el Ministerio asumirá la ejecución de los trabajos, la Dirección Nacional de Vialidad aportará el diseño del proyecto y realizará la supervisión, mientras que la Dirección Provincial de Vialidad tendrá a su cargo la inspección.

El proyecto contempla la construcción de una rotonda urbana de 120 metros de diámetro, con seis ramales y doble carril de circulación. La calzada anular tendrá 10 metros de ancho y contará con un delantal montable de 1,50 metros, permitiendo la correcta maniobra de transporte pesado, considerando camiones semirremolque como vehículo de diseño.
La intersección se ejecutará con pavimento flexible de alto rendimiento con asfalto modificado, adecuado para soportar el tránsito intenso y continuo que caracteriza a la Ruta Nacional 20. El diseño incorpora isletas elevadas canalizadoras, que guiarán el ingreso de los vehículos y promoverán la reducción de velocidad en las aproximaciones.
Además, se proyectan veredas peatonales de hormigón separadas de la calzada circulatoria, con el objetivo de brindar mayor seguridad a quienes transitan a pie por la zona. El plan incluye obras de drenaje para evitar acumulaciones de agua, señalización horizontal y vertical, sistemas de contención lateral y la construcción de alcantarillas.Como parte de la reorganización integral del sector, se prevé el cierre de un acceso existente ubicado aproximadamente a 350 metros al oeste de la intersección, medida que contribuirá a ordenar la circulación y disminuir los puntos de conflicto.
Los estudios técnicos indican que en el sector más crítico de la intersección los puntos de conflicto se reducirán de 24 a solo 5, lo que representa una mejora sustancial en términos de seguridad vial. Asimismo, el proyecto se desarrolló bajo la premisa de evitar expropiaciones en un entorno densamente urbanizado, minimizando el impacto social y económico de la intervención.

Con esta obra, el Gobierno de San Juan avanza en una solución estructural para uno de los cruces más complejos del Gran San Juan, fortaleciendo la seguridad vial, optimizando la circulación y consolidando infraestructura acorde a la demanda actual del sistema vial provincial.















