Agostina Páez, de 29 años, está imputada por el delito de injuria racial, que contempla una pena de 2 a 5 años de prisión. Por este motivo, tiene prohibida la salida del país, se le retuvo su pasaporte y, hasta el momento, tenía colocada una tobillera electrónica.

Ahora, con la nueva medida, un juez deberá decidir su traslado a un centro de detención. Este jueves, el Juzgado Penal N°37 de Río de Janeiro decidió hacer lugar al pedido de la fiscalía, que había solicitado la prisión preventiva de la abogada por la posible intimidación a los testigos y por riesgo de fuga.
Según la resolución, “la imputada en libertad, en el presente momento, generaría un grave perjuicio a la instrucción criminal, ya que podría intimidar a los testigos de los hechos y, especialmente a las víctimas, para que no presten sus respectivos testimonios ante la justicia de manera imparcial”. Asimismo, el documento indica que la acusada podría abandonar el país, lo cual “acarrearía consecuencias sumamente perjudiciales para el establecimiento de la verdad real”.
Entre los argumentos de los fiscales en la solicitud inicial, destacaron la “conciencia” de una de las mujeres que acompañaban a Páez, porque habría intentado evitar que ella siguiera haciendo los gestos.

Además, señalaron que los relatos de las víctimas fueron corroborados por las declaraciones de testigos, junto al monitoreo de imágenes de las cámaras de seguridad.
En la denuncia también se detalla que Páez realizó otras ofensas racistas incluso después de salir del bar.













