
La subcomisaria Pamela Perea es la única mujer que integra la delegación de bomberos sanjuaninos enviada a Chubut para colaborar en el combate de los devastadores incendios forestales que ya arrasaron cerca de 50.000 hectáreas. Desde el epicentro del desastre, relata la crudeza de enfrentar llamas de hasta 60 metros, incendios subterráneos alimentados por el suelo boscoso y jornadas extenuantes en condiciones extremas. Más allá del esfuerzo técnico, Perea destaca el profundo impacto emocional de ver viviendas, animales y bosques reducidos a cenizas, una experiencia que asegura fortalece la vocación solidaria y el compromiso de darlo todo por las comunidades afectadas. Su testimonio refleja la dimensión humana de una tragedia que golpea al sur argentino y el rol clave de quienes arriesgan su vida para combatirla.

Al llegar al lugar de los hechos, el reconocimiento de la zona no solo reveló la destrucción de la naturaleza, sino también el drama humano de familias que lo perdieron todo. Para Perea, la diferencia entre ver las noticias y estar en la primera línea de combate es el impacto emocional que genera la visión de los animales y las casas reducidas a cenizas. Ese dolor es el motor que impulsa a los efectivos a continuar, dijo
El estar ahí frente a frente con esto entristece muchísimo y hace que nosotros demos lo mejor de nosotros para poder solidarizarnos con las personas de acá, de Chubut. Hacemos lo que más nos sale del corazón”, describió la subcomisaria desde el epicentro del incendio.
La familia siempre es fundamental para cualquier bombero en este tipo de situaciones, su mensaje, su llamada, su cariño, el poder entender que uno esté lejos de casa. Eso es la pila que nos da para todos los días recorrer esos lugares y volver a salir con mis compañeros.
















