
El mercado interno del vino argentino atraviesa una crisis profunda y San Juan se lleva la peor parte, acumulando nueve meses consecutivos de baja en los despachos, con una caída que triplica la media nacional, según datos del INV.
La industria del vino en el país la está remando bien feo San Juan la está pasando todavía peor que el resto. Esta provincia acumula nueve meses seguidos con baja en la venta de vino al mercado interno, según los datos oficiales de Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) de noviembre 2025. Mientras todo el mercado está cuesta abajo, San Juan sufre un desmoronamiento que hace doler la vista.
“El INV muestra que en noviembre la venta total cayó un -12,5% frente al año anterior y en el acumulado 2025 el descenso es del -3,7%. Pero lo de San Juan es tremendo: vendieron un 54,6% menos que el año pasado en el mismo mes, un cachetazo brutal que preocupa y mucho a todos los que viven de esta industria.”
El consumo per cápita también bajó: ahora apenas 1,34 litros por persona, con una caída del -12,2%. La gente no solo compra menos, sino que eligió cambiar sus hábitos y se pone más selectiva, sobre todo porque la guita no alcanza y los precios no dan respiro. Esto pega fuerte en los vinos sin mención varietal y en los blancos, que cayeron en San Juan un -57,6% y un -65,5% respectivamente, ambos segmentos clave para la región.
Sumado a la crisis local, la industria se enfrenta a un cambio de época: las botellas, que dominan el mercado con el 63,7%, perdieron fuerza (-16,3%) y ganan terreno formatos alternativos como las latas (+131,4%) y el bag in box (+70,5%), aunque todavía con volumen bajo. El tetra-brick resiste un poco más y se convierte en refugio para el consumo popular.
En número gruesos, San Juan participó con solo un 5,3% de los despachos nacionales en noviembre, pero su volumen de ventas se derrumbó a apenas 33.068 hectolitros, una cifra que desnuda la fragilidad de su estructura productiva y la urgencia de repensar el camino. En contraste, Mendoza, con más peso en el mercado (90,7% de la venta nacional), sufrió una caída más mesurada del -7,8%, mostrando una resistencia relativa.
Esta situación obliga a sacudir las políticas locales, ya que el foco del gobierno provincial está puesto más en la producción de mostos, pasas y uva fresca que en el mercado de vino. Mientras tanto, las bodegas y productores tradicionales ven cómo se despintan sus ventas y temen por el futuro cercano.
San Juan se ha instalado como el epicentro de la tormenta en la vitivinicultura nacional y el fin de 2025 encuentra al sector en plena pelea para no perder más terreno, buscando nuevas estrategias, formatos y mercados que ayuden a salir a flote y a revivir la pasión por el buen vino que tantas veces nos representó.

















